Banco Mundial: ¿Solucion o Problema?
En Bolivia al igual que en varios países se
viene atravesando una crisis multifacética ocasionada por el Covid-19, varias naciones
han tenido que paralizar su aparato productivo, cerrar fronteras y poner en cuarentena a su población,
o que en su defecto como países del continente Asiático opten por medidas más
inteligentes para luchar contra este mal, en este contexto Bolivia ha optado
por lo primero mediante el DS 4196 declarando una cuarentena a nivel nacional, quizás
las medidas no hayan sido las más adecuadas y oportunas pero las consecuencias
económicas no tardaron en llegar.
La población Boliviana que en su mayoría
pertenece al sector informal son los primeros en ser afectados, ya que según el informe de perspectivas sociales
y del empleo en el mundo que publicó la Organización Internacional del Trabajo
(OIT) más del 90 % del empleo es informal en Bolivia, este sector es el más vulnerable y el que más
sufre las consecuencias de la cuarentena, para cubrir esta situación el
gobierno de turno a optado por proporcionar tres tipos de bonos: Canasta
Familiar, Bono Familia y Bono Universal con la finalidad de aplacar esta
situación, es rescatable la actitud que en un inicio fuera sugerencia del
candidato a la presidencia por el MAS Luis Arce Catacora, ahora lo que merece
un análisis más detallado es la fuente de estos recursos ya que el gobierno
central para cubrir estos gastos ha optado por solicitar un préstamo de 320
Millones de dólares al Banco Mundial institución con censurables antecedentes
en América latina y más en concreto en nuestro país.
Para analizar de forma correcta este caso no se
debe realizar solo una crítica exclusivamente coyuntural es necesario ver el
tema de forma estructural y a la vez revisar un poco la historia. Recordarán
que a los países Latinoamericanos se los ha intentado designar de varias
maneras: países subdesarrollados, países del Sur, países pobres, países de la
periferia en fin una serie de adjetivos para dar a entender su condición socioeconómica,
una manera discreta de estigmatizar y naturalizar los defectos en temas de
desarrollo que supuestamente tuviéramos, esto con la intención de reforzar los fenómenos
del capitalismo mundial, mismos que terminarían siendo dominados por los países
más industrializados.
En ese sentido la finalidad que tendrían
organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial para conceder préstamos
e intervenir en la soberanía y las políticas internas de estos países no sería otra
que la de ayudar a que estos “salgan de la pobreza” y logren consolidar cierta
estabilidad e independencia económica, así como también el de salvaguardar el
sistema financiero internacional y que a la vez estos países gocen de los
beneficios que traería consigo la globalización.
Nada más alejado de la realidad ya que hasta ahora
en nada han ayudado los múltiples préstamos realizados por esta clase de
organizaciones, que según la historia solo han ayudado a consolidar golpes de
Estado y a apoyar regímenes dictatoriales entre los ejemplos más conocidos está
el caso de Chile con la dictadura de Augusto Pinochet 1973, Guatemala 1954 después
de deponer al presidente democrático Jacobo Arbenz, en Bolivia la de Hugo Banzer
Suarez 1971, la de Duvalier en Haití, la del General Franco en España y la del
Gral. Salazar en Portugal entre otros.
El apoyo del Banco Mundial se ha consolidado en
estos países de dos maneras: con la concesión de ayuda financiera como también con
la asistencia técnica y económica, cabe recordar que el modelo Neo-liberal se
ha ido manifestando progresivamente en América latina a partir de la dictadura
de Augusto Pinochet en Chile.
El papel que juega EEUU en todas estas
decisiones son evidentes ya que el mismo fue reconocido por el economista John
Maynard Keynes en la introducción de la conferencia de Bretton Woods.
“El resultado es una influencia poderosa y
duradera de EEUU sobre todos los aspectos del banco, tanto sobre su estructura
como sobre su orientación política general y la forma de conceder préstamos”
Es una lástima ya que como país volvemos a
perder soberanía económica y las consecuencias de este hecho se verán de aquí a
un tiempo, cuando volvamos a tener una fuerte dependencia al capital
extranjero, se privaticen nuestras empresas, bajen los salarios y exista un déficit
fiscal, cabe aclarar que con la caída del petróleo y la baja de las commodities
esperemos que este remedio no sea un agravamiento de la enfermedad y se termine
transformando en una espiral de endeudamiento.



