La instrumentalizacion del concepto de democracia, la prolongación de mandatos
y la concentración del poder son prácticas que han sido objeto de críticas a lo
largo de la historia política de nuestra amada Bolivia, son varias las figuras
del pasado que pretendieron mantenerse obstinadamente en un cargo por medios antidemocráticos; por ejemplo
Melgarejo quien intentó prorrogar su mandato y modificó la constitución para
perpetuarse en el poder, Hugo Banzer Suarez quien durante su mandato, intentó
prorrogar su gobierno, primero mediante un régimen militar y luego a través de
elecciones manipuladas, finalmente fue obligado a dejar el poder en 1978, o
quizás un ejemplo más contemporáneo cuando el 2020 Janine Añez se obstinaba en
no convocar a elecciones de forma oportuna, a pesar de las demandas y protestas
de los diferentes sectores populares y de ser un gobierno ilegitimo.
Al prolongar su mandato,
Carvajal limita las oportunidades para que otros líderes y defensores de los
derechos humanos asuman roles de liderazgo en la APDHB. Esto puede obstaculizar
la representación efectiva de las diversas realidades y perspectivas que existen
en la sociedad boliviana. Resulta incomprensible cómo alguien que denunciaba la
falta de renovación y la perpetuación en el poder puede caer en las mismas
prácticas que antes cuestionaba.
Recordemos que la señora Amparo Carvajal durante el Golpe de Estado del 2019 y las trágicas masacres de Senkata y Sacaba, se mantuvo en un silencio sepulcral y no realizó ningún pronunciamiento público a pesar de que la defensa de la vida es uno de los principios fundacionales de esta institución; en medio de la tragedia y el clamor por justicia, su inacción resonaba con una elocuencia irónica, recordándonos que incluso aquellos que se autodenominan defensores de los derechos humanos pueden optar por un silencio ensordecedor cuando más se los necesita. Esta falta de acción y omisión en momentos cruciales por la defensa de los derechos humanos genera interrogantes sobre su compromiso con la causa que la organización representa. La ausencia de una postura clara y enérgica frente a estos eventos lamentables plantea serias dudas sobre su capacidad de liderazgo y su verdadero compromiso con la defensa de los derechos fundamentales.
Amparo Carvajal con más de
siete años en el cargo de Presidenta, ha evitado convocar ampliados y
encuentros nacionales para discutir la renovación de la dirección de la APDHB,
generando tensiones y divisiones internas. Esta actitud ha llevado a la toma de
las oficinas de esta institución por parte de miembros disconformes, y ha
desencadenado un debate sobre la necesidad de una renovación en la conducción
de la organización encargada de defender los derechos humanos en Bolivia.
La actitud de Amparo
Carvajal, resulta paradójica y
desconcertante. Años atrás, se mostraba como una férrea crítica del prorrogismo
y la supuesta concentración del poder bajo la figura de Evo Morales. Sin
embargo, su prolongada permanencia en la dirección de la organización y su
reticencia a convocar encuentros nacionales o ampliados para renovar el
liderazgo evidencian una doble moral en su discurso, la prolongación de cualquier
dirección puede llevar al estancamiento de ideas y enfoques. Amparo Carvajal, al
buscar mantenerse en el cargo corre el riesgo de replicar prácticas cuestionables
del pasado y obstaculizar la diversidad y pluralidad en la dirección de la
APDHB.
Es fundamental fomentar una cultura de renovación y apertura en las instituciones para garantizar un compromiso genuino con los derechos humanos y la justicia. Por lo general, las organizaciones de derechos humanos suelen promover la democracia, el respeto al Estado de derecho, la renovación y la alternancia en el poder como principios fundamentales para garantizar y proteger los derechos humanos.
En el delirio por prorrogarse en el cargo y con una audacia casi sobrenatural, la señora Amparo escaló hacia el techo de la APDHB, desafiando las leyes de la gravedad y trascendiendo los límites de la ética democrática. Su ascenso se convierte en un simbólico retrato de su insaciable sed de poder, eclipsando cualquier consideración por la renovación y la pluralidad de voces en la organización.
"..En cuanto a sus características, en primer lugar la nueva organización se autodefinió como “Asamblea” ya que las decisiones deberían ser tomadas con la participación y el consenso de la mayoría del grupo, lejos de una directiva dirigista o elitista. Los miembros con mayor representatividad fueron los dirigentes sindicales y de organizaciones populares como mineros, fabriles, campesinos, magisterio, juntas vecinales"...
Fuentes:
1.- Subieta Serrano,
Teresa. Construyendo cultura de los Derechos Humanos. Asamblea Permanente por
Derechos Humanos de La Paz (APDHLP). Boletín Nº 1. Nueva Época. Edición
Especial por el 62 Aniversario de la DUDH y el 34 Aniversario de Fundación de
la APDHB / La Paz - Bolivia 2010



No hay comentarios:
Publicar un comentario