Diego Miranda C, Dr.Gonzalo H. Amador
“Una
generación que tuvo el coraje de deshacerse de Dios, de aplastar al Estado y a
la Iglesia, y prescindir de la sociedad y la moralidad, se inclina sin embargo
ante la ciencia. Y la ciencia donde debería reinar la libertad, el orden del
día era “creer en las autoridades o dejarse cortar la cabeza”.
August
Strimber, Antibarbarus
Introducción. -
En un inicio quisiera que se tome en cuenta el estado
en el que se encuentra actualmente gran parte de la sociedad, donde la muerte y
la miseria se hacen más visibles y adquieren una mayor relevancia, las condiciones
que atravesamos nos invitan a reconsiderar varios escenarios que antes habíamos
ignorado, como también a buscar alternativas innovadoras en todos los aspectos.
El Covid-19 hace manifiesto de forma radical contextos
que en esencia estaban normalizados. Para empezar, quisiera señalar que sobre
el origen de este virus se mantienen dos discursos:
- El primero sería que fue creado en un laboratorio,
como afirmaría EEUU en específico Mike Pompeo jefe de diplomacia de ese país
quien dijo recientemente que existirían “evidencias enormes” de que el virus ha
sido creado de forma artificial en un laboratorio de Wuhan, cabe recalcar que
en esta ciudad está situado el laboratorio P4 donde se estudiarían algunos de
los patógenos más peligrosos del mundo.
- El segundo discurso es el de la OMS que ya habría
descalificado en reiteradas oportunidades la afirmación de EEUU, aduciendo que
el origen de este virus sería en función a un contagio proveniente de los
murciélagos pasando antes por el pangolín.
La tensión dialéctica de ambos discursos evidencia el
conflicto político-económico de ambos países, y al mismo tiempo problematiza la
legitimación de todo discurso científico, poniéndose por encima de cualquier
apreciación teórica que pretenda independencia incluso de organismos mundiales
como la OMS la ONU o de gobiernos potencia como el de EEUU, China y otros.
Debido a estos antecedentes un correcto análisis de la
situación va más allá de apreciaciones cientificistas que poco o nada ayudan a
buscar alternativas a todo este caos, por tanto para tener una mayor precisión
en mi análisis filosófico voy a utilizar como andamiaje teórico elementos de la
Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt, fundamentos del anarquismo
epistemológico ( Feyerabend) además el análisis que hiciera Lyotard con
relación a la condición del saber en sociedades post industriales.
Por su parte el Dr. Gonzalo Amador realizaría una aproximación
amplia y objetiva de lo que vendría a significar la ciencia en nuestro actual
contexto, la paradójica responsabilidad de la misma en cuanto al origen del
virus y las implicaciones sociales del paradigma científico apoyado en gran
medida en el trabajo de T.S Kuhn y el falsacionismo de Popper buscaría fundamentar
el carácter pírrico de una posible solución a este problema.
Teoría Crítica y Teoría
tradicional
Para tener una orientación adecuada es necesario
diferenciar entre teoría crítica y la teoría tradicional, la teoría tradicional
vendría a ser un conjunto de enunciados donde priman las construcciones
matemáticas que casi son aplicables a la totalidad de las ciencias, a la vez
dichos enunciados estarían después validados por medio de la experiencia. “La
teoría en sentido estricto es una conexión sistemática de proposiciones en la
forma de una deducción sistemática unitaria”
( Horkheimer,2000, p.25)
Por tanto, la teoría tradicional vendría a estar fundamentada por su pretensión de imitar el modelo de las ciencias naturales
se la entendería como una construcción sistemática cuyas proposiciones
posibilitarían deducirlas unas de otras, con una esencia en apariencia interna
e independiente. Es aquí donde el concepto de teoría pretendería automatizarse
y fundamentarse de un modo ahistórico buscando cierta emancipación con respecto
a otros factores.
De ahí que la teoría se mantendría como una mera
hipótesis con relación a los hechos, en esencia esta noción olvida las
implicaciones sociales, políticas y económicas de todos los acontecimientos
donde la aplicabilidad de las mismas estaría relacionada a elementos no solo
lógicos o metodológicos y su utilidad vendría a depender en gran medida de
contextos históricos concretos. “La relación de las hipótesis con los hechos no
se cumple en ultimo termino en la cabeza del investigador, si no en la
industria”. (Horkheimer 2000, p.31)
Ahora la Teoría Crítica llegaria a estar caracterizada
a partir de dos dimensiones, la primera sería la de evidenciar las relaciones
entre los procesos de producción y los hechos históricos que estarían por
encima del carácter disciplinario de las demás ciencias, y en una segunda la de
hacer consiente al investigador de los condicionamientos existentes en relación
a la formulación de hipótesis y a la posterior corroboración con los hechos.
Por esta razón hacer teoría crítica sería hacerla con
un sentido histórico en términos de totalidad y universalidad, siendo
conscientes de la desigualdad en función a los procesos de producción y
reproducción de lo social.
Si llevamos nuestro análisis crítico al actual
contexto seriamos conscientes de los limitantes que existirían en la búsqueda
de una vacuna o un tratamiento eficaz, ya que la investigación científica en
gran medida ha estado inscrita solo en la reproducción de lo existente donde
primaria la tecnificación y el interés mercantil, los científicos que
pretenderían realizar una actividad independiente estarían limitados por varios
factores externos los cuales ignoran.
Este es el motivo por el que la mayoría de gobiernos
se aprovecharían de este escenario donde se radicalizan las medidas con argumentos
que se instrumentalizan de acuerdo a la carencia de opciones, esto a razón de
las limitaciones que pretenden mantener el statu quo y la hegemonía de ciertos
grupos de poder a costa de los demás, toda inventiva o iniciativa que no sea
legitimada ni sea beneficiosa para todo este monopolio económico es desestimada
y dejada de lado.
El Problema de la legitimación
El filósofo francés Jean François Lyotard realiza un
análisis critico de la condición del saber en las sociedades post industriales, para
este pensador el saber científico se apoyaría más en el lenguaje que en una
antropología newtoniana, a partir de un estudio de los enunciados daría cuenta
que los mismos requieren ser legitimados por una institución que sería la que
determine el grado de veracidad de los mismos. Estos enunciados para llegar a
ser tenidos en cuenta por la comunidad científica se someterían a una rigurosa
selección en función a dos factores: El primero sería el de poseer una
consistencia interna y el segundo seria la verificación experimental a la que
sería sometida toda hipótesis.
“Aquí la legitimación es el proceso por el cual un
<<legislador>> que se ocupa del discurso científico; está
autorizado a prescribir las condiciones convenidas (en general, condiciones de
consistencia interna y de verificación experimental) para que un enunciado
forme parte de ese discurso” (Lyotard, 1994, p.23)
Podemos ver entonces que en este proceso de
legitimación poco tienen que ver con que los enunciados que manejan los
destinatarios sean verdaderos o no, si no que los mismos se acomodarían a las
exigencias de una comunidad científica determinada (OMS) o la (FDA) la cual
solo respondería a un sistema social el cual prioriza la mercantilización y la
tecnificación de todo tipo de saber.
Ahora la coalición de discursos en relación al origen
del Covid-19 demostraría que la legitimación es un hecho, ya que en la
actualidad se manejan dos hipótesis con relación a la génesis de este virus,
las cuales nos muestra un rasgo de la dinámica capitalista existente, donde
cuestiones económicas estarían por encima de la salud pública y de la búsqueda
de una solución.
¿Qué hacer?
Prima facie ante esta serie de complicaciones la alternativa que
tendrían los científicos es el de buscar horizontes de emancipación y
alternativas metodológicas con respecto a la investigación científica y la
verificación de sus deducciones, además de prescindir de una posterior
legitimación con respecto a sus resultados, este mundo es en gran medida
desconocido por lo que debemos mantener nuestras alternativas abiertas.
Para el epistemólogo Paul Feyerabend el anarquismo
sería una medicina excelente para la epistemología y la filosofía de la
ciencia, le daría un tono más humanista y ayudaría en gran medida a estimular
el progreso de la ciencia.
En la actualidad y ante la búsqueda de una solución al
problema que atravesamos seria de vital importancia el actuar de un modo
distinto a como se ha hecho siempre, el romper las reglas y proceder en contra
de teorías bien confirmadas y/o de resultados experimentales bien establecidos
nos daría la posibilidad de proyectar una salida al problema del coronavirus,
la posterior legitimación de los discursos científicos podríamos dejarla en
suspenso incluso prescindir de ella.
“La unanimidad de opinión tal vez sea adecuada para
una iglesia, para las asustadas y ansiosas víctimas de algún mito (antiguo o
moderno), o para los débiles y fanáticos seguidores de algún tirano. La
pluralidad es necesaria para el conocimiento objetivo, y un método que fomente
la pluralidad es, además, el único método compatible con una perspectiva
humanista” (Feyerabend, 2017, p.29)
La necesidad de buscar varias alternativas nos
posibilitaría contrastar hipótesis lo que enriquecería en buena parte nuestro
avance con relación a este virus, en la actual situación en la que nos
encontramos no podemos darnos el lujo de limitarnos o desechar alternativas ni
anteponer intereses que estarían fijados de antemano por monopolios internacionales
de grupos farmacéuticos e industrias médicas.
En la actualidad existe una ingente cantidad de
experimentos que se realizaron con muy buenos resultados, incluso en nuestro
medio (Bolivia) como el caso del ingeniero y científico boliviano, Javier Amaru
Ruiz quien habría encontrado una alternativa en función a un derivado de la quina,
o el reciente caso del Dr.Rafael Quinteros Montaño quien habría administrado
Ivermectina a algunos de sus pacientes cuyo protocolo estaría siendo analizado
por la comunidad científica de Santa Cruz.
Lo que la ciencia no es
Aunque
una buena parte del mundo viene saliendo de lo que representa la meseta de
contagio de la pandemia, lo cual significa el fin de la cuarentena, otra parte
está en plena etapa de contagio y por ende, por lo menos la mayoría, en
cuarentena. China es vista como la principal responsable y aunque la tesis de
la filtración del virus de uno de sus
laboratorios cobra mayor importancia, pocos han reparado en que la ciencia misma y el modelo al cual ella
responde sean también los verdaderos
responsables.
Son
múltiples las diversa consecuencias post-pandemia, y se ha hablado hasta el
hartazgo de las mismas, sin embargo, no hemos hablado, o por lo menos, ese
debate no ha sido el más recurrente en estos tiempos, el debate respecto a las
consecuencias en el mundo de la ciencia. Esta revisión, tiene como breve
finalidad repasar como la ciencia actual, es insuficiente para el manejo de la
pandemia y sus consecuencias, sin antes paradójicamente recurrir a que la
solución está en la misma ciencia.
Está
claro que la investigación animal siempre ha tenido un conato polémico traído
de la mano de la bioética, sin embargo, más claro está que dichas
investigaciones han llevado a conocer y prevenir potenciales enfermedades en
los seres humanos, esta forma de hacer ciencia, si pensamos en Kuhn, la
“ciencia normal” de nuestros días requiere de esta formas de investigación y si
pensamos en corto, el murciélago, el
chivo expiatorio de esta pandemia, es considerado uno de estos mamíferos
merecedores de estudio para la mejor comprensión de los virus, no por algo , ya
en 1960, Sulkin afirmaba con respecto a la función de los murciélagos : “( …) función
de los murciélagos como reservorios de virus en la naturaleza”. Pero porque decimos esto, pues porque el
estudio liberado de toda bioética es tan peligroso como un mono con navaja, ahí
hallamos una primera responsabilidad científica, después de todo para el
estudio de virus en Wuhan se recolectaron y estudiaron alrededor de 155 murciélagos,
pero ello no es tema de debate ahora.
La
ciencia normal tiene como objetivo continuar un paradigma y las formas que se
siguen dentro de ese paradigma sirven no solo para manejar los problemas que el
enfrenta, sino el contexto social e histórico a este. Hay, entonces, una
dimensión interna y otra externa inextricables y que nos permiten lidiar de la
misma forma con las anomalías, este término, también acuñado por Kuhn hace
referencia a los diversos problemas que enfrenta la ciencia normal. Si uno
piensa en virus y pandemias, podemos remontarnos a una parecida a la actual, en
la primavera del 2009 surgió un nuevo virus de la influenza A (H1N1) que se
convirtió en pandemia y que a diferencia de la reciente logro controlarse sin
las experiencias traumáticas que se viven actualmente, medicamentos como el Oseltamivir
y la vacuna más precisamente fueron de utilidad, pero ¿por qué es relevante
esto? Porque la ciencia normal, en este caso biomédica, enfrenta este tipo de
problemas o anomalías, y aunque muchas veces los costes son grandes, la misma
ciencia normal alcanza un objetivo a partir de su paradigma que es resolver el
problema y como tal, el problema se resolvió. Pero, entonces, ¿Qué paso ahora? ¿Cómo el
Sars-Cov-2, llevo a esta pandemia Covid? Y ¿porque la solución tan anhelada,
esta es la vacuna, va a traer una victoria de carácter pírrico? Esta última pregunta no le interesa a la ciencia y es
ahora más que nunca necesario preguntarse ¿Por qué? Porque no es cientifica,
después de todo una máxima de Hume , parafraseada por Einstein, es “(…)que lo
que es nunca nos dice lo que debe ser”, es decir esos “resultados filosóficos
negativos” según Marleau Ponty y que vienen a ser los descubrimientos de la ciencia jamás nos dicen cómo debemos
proceder con ellos, como utilizarlos de una forma que sea equitativa tanto
social como medicamente, por eso una cuarentena, que es una medida casi
medieval, es una buena medida médica,
pero para nada es una buena medida social y en números es quizá más grave lo
último que lo primero, piénsese, por ejemplo, en el desempleo, se estima que
una de las secuelas post pandemia, devenida de la crisis económica y el
confinamiento será el desempleo, luego sabemos por datos estimados que cuando
aumenta el desempleo en un 1% mueren
alrededor de 37000 personas o que el desempleo incrementa el riesgo de muerte
en un 63%. Todo esto para que, no solo para acentuar nuestra tesis que con la
salida de la vacuna estaremos ante una victoria pírrica, sino que la ciencia
misma debe cambiar, porque es tan responsable de la pandemia como de su manejo
y como de su resolución.
Volvamos
a esas preguntas iniciales, ¿Qué paso ahora? ¿Cómo el Sars-Cov-2, llevo a esta
pandemia Covid? Y ¿porque la solución tan anhelada, esta es la vacuna, va a
traer una victoria de carácter pírrico? Las
respuestas son diversas, sin duda la falta de previsión y no aprender de la
historia es una de ellas, sin embargo, hay una mucho más dura, Popper entendía
que un método adecuado para la comprobación o refutación de una teoría era el
método falsatorio o Falsación, esto es que una hipótesis es científica sí y
solo sí tiene el potencial de ser refutada por alguna observación posible y
aunque corremos el riesgo de nunca encontrar un horizonte de certeza, la Falsación
deberá enseñarnos algún grado de moderación. Es correcto decir que estamos ante
una observación, las implacables consecuencias de la pandemia, cuarentena, han
puesto en un entuerto a la medicina y su proceder y por tanto, si la medicina
quiere seguir siendo científica, es más
si la ciencia quiere ser más “científica” deberá entender que estamos ante una
derrota, una derrota catastrófica del modelo que se ha venido manejando, modelo
divorciado de su sociedad, sociedad ante quien responde en última instancia y esa derrota es la refutación popperiana a
través de la Falsación, recuérdese el
ejemplo del desempleo.
Pero
si el proceder de la ciencia no es o por lo menos no parece haber sido el
adecuado, ¿Por qué esperamos que esta venga a salvarnos? Porque la necesitamos,
y necesitamos esa vacuna y quizá toda la tecnología y la instrumentalización,
tan denunciada, por Horkheimer y Adorno, es más que nunca ese chaleco
salvavidas de una humanidad que en su conjunto pasa uno de sus peores momentos,
y cientificista o no, la ciencia lo va a lograr y seguramente un nobel se va a
entregar y todos vamos abrazarnos y diremos que hay que cambiar, pero entre lo
que nació el virus y la creación de la vacuna mucha agua pantanosa y miasmática
habrá corrido y pocos habrán dadose cuenta de ello.
Bibliografia
- Horkheimer Max. Teoría tradicional y teoría critica, traducción José Luis López y López de Lizaga, Ediciones Paidós Ibérica, S. A, Barcelona 2000.
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- https://www.eldiario.net/movil/?n=23&a=2020&m=04&d=20
- https://www.facebook.com/notes/condici%C3%B3n-de-mente/rastreando-el-origen-del- virus-abriendo-la-caja-de-pandora/526445024640647/?__tn__=HH-R
- Tamsitt, J. R., & Valdivieso, D. (1970). Los murciélagos y la salud pública: Estudio con especial referencia a Puerto Rico.
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- https://espanol.cdc.gov/flu/pandemic-resources/2009-h1n1-pandemic.html
- Leblond,
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contrarios o el oficio del científico.
- Bluestone,
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- Godfrey-Smith,
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- Adorno, T. W., & Horkheimer, M. (2007). Dialéctica de la Ilustración (Vol. 63). Ediciones Akal.

