lunes, 17 de abril de 2023

El Bloque Histórico del Proceso de Cambio: Hegemonía y Renovación

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"El bloque histórico es la expresión de una alianza de fuerzas sociales en torno a una clase dominante, que se basa en un proyecto hegemónico para establecer y mantener un orden social determinado" (Gramsci, 2007, p. 179)

En Bolivia, la hegemonía de una organización política se ha convertido en un tema central en la política nacional, la crisis interna que enfrenta ha generado tensiones y polarización entre sus miembros, lo que ha debilitado la unidad del partido y su capacidad para hacer frente a los retos políticos del país.

Las dificultades dentro del MAS-IPSP se iniciaron tras lo sucedido el 2019. Desde entonces, el partido ha enfrentado una serie de desafíos que ha afectado su capacidad para mantener la cohesión interna. Si bien como en cualquier otro país, existen diversas corrientes políticas que buscan representar los intereses de diferentes grupos sociales y económicos, para poder llevar a cabo sus objetivos, cualquier partido político debe contar con una base sólida que le permita ejercer la hegemonía y mantener su unidad.
 
El filósofo y político italiano, Antonio Gramsci, desarrolló el concepto de "bloque histórico" para explicar cómo la alianza entre diferentes grupos sociales puede consolidar el poder y la hegemonía de una clase dominante en una determinada época. El MAS-IPSP y la constitución del bloque histórico del Proceso de Cambio, en el sentido gramsciano, estuvo marcada por una serie de hechos concretos. Entre ellos se pueden destacar la emergencia de movimientos sociales y sindicales que representaron a los sectores más marginados de la sociedad boliviana, la crisis de los partidos tradicionales y la demanda de una democracia más participativa y plural, así también, la nacionalización de los hidrocarburos y la redistribución de la riqueza a través de políticas sociales, económicas, inclusivas y redistributivas, fueron fundamentales para consolidar este bloque histórico sin olvidar la lucha contra la exclusión y la discriminación racial y cultural, así como la defensa de la soberanía y la dignidad de los pueblos indígenas, que fueron los ejes centrales de este proceso. 


El Pacto de Unidad desde su creación ha sido uno de los pilares de la estrategia política del Movimiento al Socialismo para llegar al poder, su papel es el de ser un articulador y movilizador de las bases populares en torno a los proyectos políticos del partido en el poder. Es como la columna vertebral en un cuerpo humano, ya que sostiene y da estabilidad a todo el conjunto. Sin ella, el cuerpo político se desintegraría y perdería su capacidad de movilización y acción en la lucha por los derechos y la justicia social. 

Sin embargo, recordemos que todo sistema hegemónico no es un sistema inmutable y puede ser cuestionado y puesto en crisis por las fuerzas sociales y políticas que buscan transformar algo en la sociedad, es aquí donde las contradicciones del sistema hegemónico se hacen más evidentes y pueden generar descontento. 

La lucha por la hegemonía es como una partida de ajedrez, donde cada movimiento es estratégico y puede definir el resultado final. El Movimiento al Socialismo ha sido una fuerza política hegemónica durante más de una década. Sin embargo, recientemente, el partido ha enfrentado diversos problemas internos y de carácter personal que lo podrían llevar a la posible pérdida de hegemonía, y lo que en un inicio se manifiesta como una crisis interna al sistema hegemónico podría dar paso a una posterior crisis orgánica del bloque histórico. En la actualidad la lucha por el poder ha generado divisiones internas que han debilitado la capacidad del partido para ejercer una hegemonía sólida y mantener la unidad dentro de sus filas.
Es posible que la hegemonía del MAS en Bolivia esté en peligro, ya que, si bien sigue siendo una fuerza política importante en el país, los problemas internos que está enfrentando están debilitando su imagen pública y generando tensiones al interior del partido.

Para Gramsci la unidad es fundamental al interior de un sistema hegemónico, para lograr esto, es necesario que los líderes estén dispuestos a dialogar y a construir consensos, dejando apetitos personales de lado. Además, es fundamental que los líderes tengan una visión clara y actualizada de la realidad política en Bolivia y que sean capaces de transmitirla de manera efectiva a los militantes y a la sociedad en general. 

Entonces lo que necesita el Movimiento al Socialismo no es solo una simple renovación de liderazgos, es más esto cambiaría poco o nada la estructura interna del partido y el déficit ideológico y programático que atraviesa, lo que podría ser más efectivo es buscar una renovación de criterios y propuestas para que se consolide y se realice una agenda conjunta donde se hagan patentes los principios constitutivos del MAS-IPSP, pero que también se adapte a la realidad actual, donde se tome en cuenta las experiencias vividas durante el Golpe de Estado del 2019 y demás acontecimientos sucedidos estos 14 años.

La renovación de criterios y propuestas puede ayudar a fortalecer el partido y a mantener una visión coherente y actualizada de la política boliviana. Además, esto permitiría atraer a nuevos sectores y ampliar la base de apoyo del partido.

Gramsci para Principiantes/Pág 55

 

La propuesta de Gramsci sobre la unidad al interior de un partido político se basa en la construcción de una hegemonía cultural y política que trascienda los intereses particulares y las luchas por el poder interno, la aplicación de esta propuesta implicaría la construcción de un renovado programa político común que supere las diferencias y conflictos internos, basado en una ética colectiva y en la construcción de un consenso popular.

Esto podría lograrse a través del diálogo y la búsqueda de puntos de encuentro entre las distintas fuerzas del partido, y a través de la construcción de una base social amplia y diversa que apoye el proyecto político más allá de las luchas internas. Para ello, se hace necesario trabajar en la formación de una conciencia crítica y una cultura política que permita la superación de las divisiones internas para la construcción de una unidad más sólida y duradera.

En palabras de Gramsci "La unidad no puede ser una coacción mecánica, sino la armonía de los diferentes elementos, derivada de una conciencia homogénea del fin común, de la voluntad y de los propósitos... La unidad es la síntesis superior de la pluralidad" 
(Los Cuadernos de la Cárcel /Cuaderno 10)
 
Diego Miranda C.
Filósofo/ Militante Proceso de Cambio