EVISMO Y ARCISMO APUNTES CRÍTICOS SOBRE LA VIEJA IZQUIERDA EN
BOLIVIA
Luego de la deplorable derrota de
la vieja izquierda en nuestro país se hace necesario repensar cuestiones relacionadas
con lo que significa ser de izquierda, en este lado del mundo, aquella fuerza que
alguna vez fue como un cuerpo joven y revolucionario hoy solo arrastra los fósiles
de un viejo dogma, donde el culto a la personalidad la creación de caudillos,
la verticalidad del poder, el proselitismo y la escasa renovación a nivel retórico
y político, terminó degenerando una reacción en cadena, que acabo con la
inminente derrota electoral de todas las alternativas que se suponían de izquierda.
La caricaturesca participación del
MAS en las últimas elecciones fue el reflejo de un proyecto agotado, con un patético
resultado de apenas 3% el cual fue solo un eco lejano de aquella aplastante
victoria de más del 50%, obtenida cinco años atrás. Este fue el precio de la
soberbia y resultado de la desconexión con los verdaderos intereses de la gente,
de repetir viejos libretos populistas y consignas agotadas que funcionaron muy
bien veinte años atrás, pero que hoy se desploman ante un mundo que avanza
sin mirar atrás, una clara consecuencia de confundir al instrumento político con
una propiedad personal.
Esta decadencia tiene varios responsables,
por un lado, los torpes fanáticos que con devoción casi religiosa enaltecían el
nombre de “Evo Morales” por encima del verdadero proyecto político del Proceso
de Cambio, por otro lado, los autodenominados movimientos sociales y
funcionarios públicos “Arcistas” que juraban lealtad al poder y pagaban su
fidelidad aplaudiendo y callando las torpes políticas públicas realizadas y que
solo hundían cada día más al país, así entre ovaciones y obediencias ciegas,
convirtieron la revolución de izquierda en una parodia de si misma.
La crisis de la vieja izquierda
en Bolivia me recuerda a la tragedia retratada por Dostoievski en “Los
Endemoniados”, donde un grupo de revolucionarios cegados por su propio dogma,
terminan destruyendo aquello que decían defender; donde aquellos que se
llamaban compañeros terminan destruyéndose entre sí.1 Ahora el buscar culpables
entre ambos bandos no soluciona nada la crisis que la izquierda atraviesa a
nivel ideológico y que viene arrastrando en todo el continente, entre
traiciones y ambiciones disfrazadas de lealtad, que degeneran en un nihilismo político.
Necesitamos pues que nuestros
intelectuales acompañados de los diferentes sectores populares reflexionen
sobre esta cuestión, que no supongan que la izquierda refiere solamente a un
ciego fanatismo o a repetir consignas como si fuesen dogmas, que la vehemente insistencia
de construir un capitalismo de Estado, característico del Socialismo del Siglo
XXI, se distancia del horizonte emancipador que perseguía el verdadero socialismo,
la nueva izquierda requiere, por tanto, repensar críticamente sus propias categorías,
analizar su trayectoria y entender el desarrollo progresivo del materialismo histórico.
Michel Foucault realizó una
importante diferencia entre lo que vendría ser el “Intelectual Universal” y el “Intelectual
Especifico” el primero pretendería ser la conciencia del pueblo, algo así como
un maestro de la verdad y de la justicia, que buscaba hacerse escuchar como
representante de lo universal, en contraste el intelectual especifico que se dedicaría
a sectores específicos, un trabajo más inmediato de luchas y problemas determinados
ya no universales, buscando una nueva ligazón entre teoría y praxis.2
La tarea es titánica y el
esfuerzo demanda varios sacrificios y del abandono de viejas prácticas y
slogans vacíos que ya no convocan a nadie, lo que tenemos que buscar es una
nueva manera de entender la izquierda, una nueva izquierda que no tenga miedo
de reinventarse.
Notas
1.- Vérité et pouvoir. Entrevista con M. Fontana en rev. L'Arc, n.° 70 especial. Págs. 16-26.
2-. Dostoievski, F. (2022). Los endemoniados (10.ª reimp., ed. rev.). Alianza Editorial.

