miércoles, 27 de mayo de 2020

¿Es posible un paradigma civilizatorio andino?


Por: Pablo Velásquez Mamani[1]
          Diego Miranda C [2]






El propósito de este ensayo es reflexionar en relación a varias cuestiones ligadas a la posibilidad de un paradigma civilizatorio Andino, ante la pretensiosa actitud de algunos apologistas del capitalismo se pone en frente un horizonte de emancipación no tan ligado al Marxismo pero consciente de la crítica al sistema mercantilista que realiza. Para que este trabajo tenga cierta pluralidad de perspectivas y se logre abrir a múltiples interpretaciones nos hemos reunido mi persona Diego Miranda. C  y Pablo Velásquez Mamani , en una primera parte Pablo Velásquez realiza una exposición general de los ejes centrales de la corriente Indianista sus antecedentes y sus transformaciones a lo largo de la historia , el abordaje teórico de esta propuesta la realiza de acuerdo al último periodo de Fausto Reinaga (Amautismo) quien aborda la problemática civilizatoria con una propuesta más receptiva y abierta a otras culturas y que entiende la indianidad mas como una filosofía y una opción de vida no tan relacionada a una cuestión eminentemente étnica, por mi lado en la segunda parte del texto afronto la problemática actual con respecto al COVID 19 y las crisis multifacéticas que se aproximan, además del actual escenario político -social dentro y fuera de nuestro contexto, a la vez hago hincapié en la propuesta del Vivir-Bien y sus repercusiones en la CPE y algunos escenarios Internacionales, como una alternativa civilizatoria concreta y realizable.

Introducción.
Desde el encuentro de mundos (1942) la sociedad humana se ha encaminado a una sociedad “unilateral y universal”, al menos esa ha sido la pretensión. Luego de la inclusión del 3er mundo y la caída de la ex URSS al parecer esta posibilidad ha quedado sellada por un mundo “unipolar y capitalista”. El sueño de la historia predicada por F. Fukuyama (1992) que implicaba sus graves consecuencias, no tenía alternativa.
Sin embargo, tan pronto el “mito universal” tomó posesión del planeta, otros relatos críticos emergieron desde el núcleo mismo de occidente, pero también levantaron la voz otros discursos y alternativas más allá de occidente.
Esta crítica tiene como cuestión central: ¿otro mundo es posible? En la gama de alternativas y de perspectivas, también se ha intentado una respuesta desde nuestras tierras del “Abya-yala”.
Ahora bien, ese intento no es uno, sino implica también multiplicidad de perspectivas, desde las exógenas, indigenistas, antropológicas, ecologistas e incluso esotéricas; y endógenas, el indianismo y amautismo. Cabe recalcar que las líneas de división y contrariedad entre estas perspectivas son muy delgadas y translúcidas, por tanto, no puede haber una exclusividad.
En este entendido, es que se pretende responder a la cuestión principal desde la autenticidad del indio en el tiempo y con el tiempo. En un primer momento, desde el indianismo y el amautismo de Fausto Reinaga (el único indio que escribió sobre el tópico), como posibilidad de propuesta universal. Sin embargo, en esta misma línea y en trabajos posteriores, en un segundo y hasta tercer momento, queda pendiente la discusión y problemática de éstas propuestas y su pertinencia, reconsiderando incluso su contexto y pretexto, pues los planteamientos reinaguistas datan de los 70 y 80, y en el presente existe un neoindianismo y un nacionalismo Aymara con una nueva perspectiva.

¿Existiría algún paradigma civilizatorio Indio o Andino?

En la historia del indio la única corriente ideológica política auténticamente india ha sido el indianismo. Con altibajos y contradicciones, sus propuestas surgieron de la reflexión y sentimiento indio de los andes. El ideólogo del indianismo es Fausto Reinaga, quien ha establecido las bases del indianismo y el amautismo.
¿Qué propone el indianismo? Una apuesta política por la revolución india, liberar al indio de la colonización externa e interna. ¿Con qué objeto?
Dice: “La revolución india es la conquista de poder por el indio para implantar su socialismo. Y ¿Qué es el socialismo indio? El socialismo indio es el socialismo inca. Y el socialismo (o comunismo) inca es la posesión colectiva de la tierra (comunidad indigenal) y sistema social de vida colectivo (ayllu) regido por la ley suprema y universal de “ama llulla, ama sua, ama qhilla”. El socialismo inca existe, es real, vive en la raza india. (Reinaga, 2015: 507)

Hay tres características sobre un posible paradigma civilizatorio.

Primero, la “utopía”[3] indianista, denominada en este caso “socialismo inka”, no fue tan solo una pretensión, sino una realidad que se intenta reconstituir. Puede discutirse sobre la calificación de “socialismo” al Estado Inka o la sociedad precolonial india, sin embargo, el carácter benefactor o estado de bienestar ha sido reconocido por todos autores que trabajan el tema. Incluso en las crónicas se lee: “no había ni hambre ni miseria” ¿Qué implica esto?. Mucho, “un mundo real y mejor en el pasado”.

Segundo, los cimientos de esa sociedad fueron: el colectivismo social y una ética de convivencia. También se ha demostrado, aunque no determinantemente, que el colectivismo o comunitarismo, traducciones del sistema ayllu, era la base organizativa para autosustentar aquella forma de sociedad precolonial en los “andes”. Aunque el tema es mucho más amplio y complejo.

Tercero, el socialismo inka no ha desaparecido con la extinción de la sociedad precolonial, esa sociedad, y el centro de esa sociedad, el indio, pervive con su visión “socialista” o “comunitarista”. En esto la complejidad y controversia sobre el tema se va acrecentando. ¿Una cultura tiene la posibilidad de mantener en el tiempo su forma de organización y relación social? ¿Es posible que la cultura distinga tanto a unos pueblos de otros? Este es otro gran debate en la filosofía antropológica, no obstante, en el caso concreto de los andes (aymaras/quechuas), el indianismo ha otorgado una respuesta también concreta.

El indio pervive con su cultura y forma de vida, porque en Bolivia, Perú, Ecuador, en Amerindia, existen dos sociedades desde la colonización, la blanco-mestiza y la india. La sociedad y cultura india a pesar de la colonización no ha sido aniquilada, sino que se ha logrado sobreponer en un proceso permanente de lucha política por su liberación y el mantenimiento y recreación de su forma de vivir.
Ahora bien, compete también preguntar: ¿es posible un paradigma civilizatorio ancestral y particular en este tiempo (pos)moderno y global?
Reinaga mismo responde:
“El socialismo indio es la conjunción de la moral inca con la técnica del siglo XXI. El indio, hombre puro, como espíritu y como materia, entra en posesión y dominio de la técnica industrial de nuestro tiempo. El día que esta moral inca y la técnica se abracen, ese día renacerá como ensalmo ¡el Tawantinsuyu del siglo XX¡” (Reinaga: 2015:508)
Como se lee, el indianismo no pretende volver al pasado, sino que es creyente del uso adecuado que se puede dar a la técnica o tecnología actuales. El problema no es la técnica sino el uso que se le da, es la moral y ética que existe detrás de ella. Una moral y ética superior a la occidental es la moral india, basada en la triología: ama sua, ama llulla, ama qhella (no seas mentiroso, no seas flojo, no seas ladrón).
¿Esta forma de ética puede constituirse en un paradigma o modelo de vida para el mundo?, la respuesta de Reinaga es afirmativa. Con el amautismo se universaliza la moral india.

“El pensamiento de América es el pensamiento amáutico expuesto en este libro. El pensamiento amáutico es el Cosmos hecho carne y espíritu; Cosmos hecho conciencia y libertad. En suma, el pensamiento amáutico es el Cosmos hecho hombre.” (Reinaga: 2015: 417)
Esta idea que puede resumirse en “el hombre es tierra que piensa”, implica no solo la consideración y preocupación por el indio, sino por el hombre, y más aún, por el cosmos, por la naturaleza. También indica un cambio de posición en la relación con la naturaleza y los otros seres, que en proyecciones tiene notables consecuencias de epistemología antropológica y ontología.

Dados los problemas globales del cambio climático, que afectan la existencia de todo lo que conocemos como humanidad, la propuesta de una ética que piense en la naturaleza reconociéndonos parte de ella, parece totalmente pertinente. Coincide con las posturas actuales sobre el asunto, pero desde luego desde su ubicación concreta en y para el mundo.
En síntesis, existe otro modelo civilizatorio basado en la experiencia histórica de la indianidad para proponerla al mundo como alternativa ética a los problemas globales.
Sin embargo, el asunto está atravesado por varias cuestionantes y negaciones, que también es necesario debatir y aclarar. Por lo pronto, es importante resaltar, que la respuesta a la pregunta principal ha sido dada hace medio siglo y en base a la propia experiencia histórica.

Crisis Civilizatoria

El carácter multidimensional de las dificultades que se aproximan es sumamente alarmante, fruto del COVID19 se asoman crisis alimentarias, energéticas, políticas y económicas las cuales se llegarían a concretizar en una crisis civilizatoria, esta situación nos da dos alternativas continuar con el proyecto civilizatorio moderno-desarrollista y subsumirse en una vorágine de dependencia, o podemos comenzar a generar nuevas alternativas más acordes a los tiempos que se avecinan. El no tomar una acción oportuna vendría a ser fatal pues no solo nos condenaría a depender en gran medida al centro de dominio mundial, si no que estaríamos a merced de los fondos “Distressed o holdouts” más conocidos con el nombre de fondos buitre que tendrían la finalidad del embargo de nuestros recursos naturales.
La emancipación de los pueblos indígenas serviría enormemente como marco de referencia para lograr proyectar alguna salida ya que todo este tiempo hemos dependido en gran medida del mito del progreso exportado de occidente, esto nos ha llevado a reforzar aspectos propios de la teoría de la dependencia hacia países más desarrollados, lo que en la actualidad no vendría a ser una opción factible para lograr esa emancipación anhelada, ya que la colonización del siglo XXI  no se hace con espadas y cruces si no que ahora se la realiza de forma menos violenta pero igual de salvaje por medio de la mercantilización de todos nuestros niveles de existencia.

La propuesta del Vivir Bien

En este contexto ya con anterioridad se habría planteado una alternativa al respecto el “Vivir Bien”, cuya existencia no se puede negar ya que estos principios están plasmados dentro de la Constitución política del Estado (Bolivia) o sea que no sería solo una propuesta ideal o retórica si no que tendría cierta consistencia con relación a una dirección ético-moral del pueblo boliviano y de todos los países del Abya-Yala. Así también la propuesta del Vivir bien ha sido exportada a múltiples escenarios internacionales como alternativa ante el colonialismo ambiental, Bolivia ha sido el único país que se ha desmarcado del pensamiento capitalista que promovería el desarrollismo y la modernidad.  “En Rio+20, el Estado Plurinacional ha insistido en el reconocimiento de que existen diferentes enfoques para alcanzar el desarrollo sostenible” (Pacheco, 2013 p.28), además de otros escenarios como la convención marco de Naciones Unidas para el cambio climático, la COP 17 en Durban, la COP 18 en Doha y por último el G77 donde 124 países debatieron el Vivir bien como nuevo modelo civilizatorio.

 Ahora la construcción de este horizonte de emancipación aún no está realizada del todo si bien tenemos los principios éticos al respecto aún no se han traducido los mismos como pilares fundamentales para caracterizar al Estado Plurinacional.
El Vivir bien esa alternativa que en nuestro contexto habría sido utilizada de manera funcional a un proyecto extractivista ha entrado en desuso actualmente, debido a la falta de proyección y valor que habrían tenido aquellos que podrían hacer de esto un hecho. Estoy convencido de que esta propuesta civilizatoria vendría a constituir una solución a las múltiples crisis que atravesaremos de aquí a futuro ante el aciago destino que nos depara.


Nacimos como Republica, nacimos a la vida formalmente independiente pero nunca lo hemos sido somos parte del sistema imperialista, y por lo tanto formamos parte de la periferia que siempre ha sido explotada y subordinada a nivel internacional, tuvimos la fortuna de tener en nuestro territorio recursos no renovables como el estaño, la plata, el petróleo, el gas o el litio del mañana pero también hemos tenido el infortunio histórico de poseer estos recursos,  ellos han atraído al capital financiero internacional, ellos han sido la base de la consolidación de las oligarquías que han explotado a nuestro pueblo. “..La República fue creada como consolidación de la “audiencia de Charcas”, por grupos de personas que traicionaron la lucha de independencia participativa en cada espacio territorial, de los Aymaras, Quishwas, Waranies”. (Yampara,1995 p.13)

Como estos recursos se agotan la cuestión de su pésima administración trae consecuencias fatales para nuestro país y para su población.


Independencia Agricola,Etica y Politica

Paso a describir los tres principales motivos que impulsan mi propuesta:

 El primero estaría respaldado con la actual crisis alimentaria que atravesamos, en Bolivia el ultimo D.S 4232 posibilitará el uso de semillas transgénicas la cual daría la impresión de cubrir necesidades en un aspecto productivo pero el mismo ignora las múltiples consecuencias que esta medida traería, la primera estaría relacionada con las patentes de estas semillas las cuales serían de propiedad exclusiva de una empresa transnacional, la cual tendría el libre arbitrio para decidir su precio y su forma de comercialización, la segunda el atentado directo que tendría hacia las especies nativas de la región las  cuales estarían en peligro debido a la contaminación transgénica fruto de la polinización de estos cultivos.
 El Vivir Bien pone como pilar fundamental el respeto hacia la Madre tierra esto está también reglamentado en la Ley 300 como en la CPE, es por eso que el paradigma civilizatorio del Vivir Bien debe ser tomado en cuenta como prioridad al momento de administrar el Estado.

El segundo consistiría de un aspecto Ético, el que sería fundamental para la formación de un carácter acorde a las exigencias de la sociedad actual, si analizamos este aspecto en función a la metaética  nos pondremos a cuestionar el cómo formulamos juicios sobre cualquier fenómeno, es aquí donde las implicaciones del carácter colonial serían evidentes, ya que los parámetros al momento de realizar cualquier premisa ética  podrían  ser o bien falsos o verdaderos, esto acorde en gran medida a una moral victoriana que establecería ciertas restricciones características del mundo occidental, a la par de esto estaría la influencia de la moral cristiana para la cual solo sería correcto uno de estos polos.
El carácter monolítico de esta ética religiosa vendría a configurar aspectos secundarios con respecto a nuestra relación con la naturaleza teniéndola en cuenta como simple objeto además de excluir a otro tipo de culturas. “El principio científico occidental del tercero excluido no permite integrar en su modelo civilizatorio el conocimiento de los pueblos y culturas milenarias”. (Choquehuanca, 2017 p.61)

El tercer motivo consistiría en un carácter político, ya que a nivel de Estado la concentración del poder se ha visto como un problema a lo largo de la historia, en nuestro caso el  contractualismo político no toma en cuenta la cuestión de los pueblos indígenas y su condición de abigarramiento, como diría Fausto Reinaga todo este tiempo se ha considerado a esta nación una nación sin Estado, la concentración del poder a estado supeditada a  una sociedad determinada como ser  la sociedad blanca criolla y mestiza, la pluralidad de naciones que existen dentro de nuestro país ha intentado ser incluida  a partir de la refundación del Estado  transformándose en un Estado Plurinacional que vendría a incluir a estas naciones no solo de acuerdo a un carácter nominal si no en función a  una posible autodeterminación por medio de las autonomías indígenas, en este aspecto solo se  ha visto un avance cualitativo y no así cuantitativo ya que en la actualidad solo 3 regiones indígenas son autónomas, este proceso permitiría en gran medida la descentralización del Estado, los cuales administrarán sus recursos y poseerán costumbres  propias. “El Estado Plurinacional abre el camino para ejercer la autodeterminación a través de las autonomías indígenas, lo que quiere decir que en Bolivia la correspondiente demanda está pensada en términos de autonomías territoriales, pero con el horizonte de la reconstitución de los territorios ancestrales” (Cordero, 2018, p.76)

Conclusión

La problemática en relación a un nuevo paradigma civilizatorio es un tema amplio y complejo, pero se podría decir que dentro del Amautismo y del Vivir Bien existiría una coincidencia en relación a la existencia de un modelo civilizatorio Andino, por lo tanto, fruto de este pequeño trabajo nos preguntamos lo siguiente:

1.      ¿Será el amautismo de Fausto Reinaga la génesis del Vivir bien?
2.      ¿Cuáles son los orígenes epistemológicos de la individualidad dentro de la civilización comunitaria?
3.   ¿Cómo se podría prefigurar una idea sobre la civilización Andina con relación a su identidad y características auténticas sin caer en un esencialismo?


Bibliografía

Cordero Sofia, La plurinacionalidad desde abajo, Ediciones FLACSO, 2018 , Ecuador y Bolivia.

Choquehuanca David, Manifiesto del Vivir bien, Editor Diego Pacheco Balanza, 2017, Bolivia.

Pacheco Diego, Vivir bien en armonía y equilibrio con la madre tierra, Ediciones Gama Azul, 2013, Bolivia.

Reinaga, Fausto. Obras Completas El Pensamiento Amautico. Vol. 6. La Paz: Vicepresidencia de Bolivia, 2015.

Reinaga, Fausto. Obras Completas Tesis India. Vol. 5. La Paz: Vicepresidencia de Bolivia, 2015.

Yampara Simón, Pachakutt’i – Kandiri en el Paytiti, Ediciones Qamañ-Pacha, 1995, Bolivia.

Páginas Web





[1] Militante del MINKA y del NA
[2] Ensayista Activista político, militante del MAS-IPSP.
[3] La palabra utopía tiene origen en el escrito de Tomás Moro, quien describe un mundo “mejor” en su obra basado en los relatos del “nuevo mundo”.

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