martes, 9 de junio de 2020

Dos visiones actuales sobre las tensiones entre democracia y juventud



Por: Diego Miranda C. / Erika J. Rivera

Democracia en un sentido amplio

Diego Miranda C. (DMC): La democracia en esencia tendría un origen que se remonta a la antigua Grecia y en la que se pueden diferenciar varios elementos un tanto ajenos a los que se aprecian en lo contemporáneo. Esta consistía en un sistema político que defendería y priorizaría al pueblo y su derecho a tomar decisiones, lo que terminaría involucrando de forma directa a los ciudadanos.
   ” No existía la ‘representación’ tal como la conocemos ahora, sino que los gobernantes eran elegidos alternativamente entre los ciudadanos, no por sus méritos, sino por su condición de ciudadanos. Estos a la vez eran quienes tenían el derecho y el deber de asistir a las asambleas ya que la autoridad de la misma era absoluta”[1].
   En ese sentido se podría evidenciar que en esencia la democracia consistiría en proporcionar un mayor grado de participación a la sociedad. Hoy en día hemos reducido esta actividad a la mera participación electoral donde se pretendería relegar nuestras responsabilidades ciudadanas a un grupo determinado de representantes, cuya probidad especulamos y exigimos a la vez, este concepto el de la democracia a lo largo de la historia ha atravesado una ingente cantidad de trasformaciones amplificando ciertas características en desmedro de otras, las que se constituían como eje central de la representación. Nuestra incapacidad de dialogar y buscar un circunstancial consenso a partir de la deliberación sería uno de los principales problemas al momento de pretender construir una verdadera democracia.
   La división maniqueísta entre amigo y enemigo se desarrolló a lo largo de la historia, ya en la Revolución Francesa se dio a mano de jacobinos y girondinos, los girondinos quienes reprobaban las prácticas violentas de Robespierre y que al mismo tiempo se desenvolvían de manera moderada, en cambio los jacobinos llevaban al extremo la revolución que incluso silenciaban a sus contrarios por medio del terror.
   Similar actitud sucede con el marxismo cuyo relato consiste en la lucha entre la burguesía y el proletariado, donde esta división termina generalizando a todos los elementos de la sociedad. Ya lo dice Marx en el Manifiesto Comunista “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”[2]. La pretensión taxonómica de Marx se ve respaldada por el metarrelato del Materialismo dialéctico.

Erika J. Rivera (EJR):   Los procesos de modernización y democratización de las últimas décadas han producido en América Latina y Bolivia un orden social muy complejo, que como tal muestra elementos de inestabilidad e ingobernabilidad[3]. Debido a esta situación no es conveniente aplicar una teoría maniqueísta, que analice la realidad social contraponiendo a dos fuerzas únicas que mutuamente tratan de destruirse[4]. En el caso boliviano la oposición radical entre “Pititas” (derecha) versus “Masistas” (izquierda) no es adecuada, porque muy diversos actores han intervenido durante el último tiempo en la política nacional creando un universo ideológico y político cambiante y difícil de reducir a un solo tipo de explicación interpretativa.
   La constelación boliviana actual puede ser vista como una primera reacción muy vigorosa contra un régimen autoritario que pensaba perpetuarse en el poder, pero esta corriente estaba constituida por actores plurales sin una coordinación visible entre ellos. El principio común ha sido probablemente un intento de retornar a la democracia pluralista y multipartidaria que existía hasta 2005, con el aditamento de un fuerte factor ético, como ha sido la lucha contra la corrupción y la manipulación gubernamental del aparato judicial y de la administración pública.
   Existen, por supuesto, muy diferentes definiciones en torno al “fenómeno democrático”[5], que establecen importantes distinciones entre la democracia directa, la representativa, la formal-política, la social, la poliarquía y otros modelos menores[6].
   En Bolivia y en las últimas décadas se ha tratado de establecer una democracia en sentido muy amplio, que permita la participación efectiva de todos los grupos sociales, étnico-culturales, regionales y de diferentes edades, lo que sin embargo, ha causado una enorme discusión pública, pero pocos resultados prácticos. Esto se percibe claramente en el funcionamiento muy convencional del Parlamento Nacional y en las Asambleas Departamentales.

Participación de las nuevas generaciones en política

DMC:   Las nuevas generaciones que pretenden aventurarse a la actividad política se encuentran claramente condicionadas por el adoctrinamiento que les imponen los diferentes partidos políticos, el espíritu crítico queda al margen de cualquier planteamiento que no se inscriba en las disciplinas al interior de cada partido, en nuestro medio actualmente la lucha entre (Pititas) sector de derecha que habría sido parte de las protestas de Noviembre y los (Masistas) sector de izquierda que tendría una nueva representación electoral para estas elecciones se enfrascan en una lucha de la cual se beneficiarían de forma inmediata las viejas castas políticas para que después estos grupos sean instrumentalizados y que terminen, como decía Zavaleta, en “morir como perros para que otros coman como chanchos”[7].

EJR:   Sobre la participación de las nuevas generaciones en política es indispensable en nuestro contexto reflexionar acerca de la llamada revolución de las pititas, la cual no ha modificado la estructura institucional del Estado boliviano, pero sí un empoderamiento mayor de grupos urbanos juveniles con una pluralidad de orientaciones ideológicas. El resultado de todo este proceso es incierto, por lo que se puede afirmar que la coyuntura política contemporánea es altamente volátil[8]. La postergación de las elecciones generales, la irrupción de la pandemia del coronavirus y la consecuente amortiguación de toda actividad política nos impide un análisis exacto de la coyuntura actual. Las pocas actividades de la Asamblea Plurinacional con efectos práctico-políticos nos muestra precisamente esa ambivalencia mencionada de la coyuntura actual: por un lado el Poder Legislativo parece facilitar un entendimiento con otros sectores al aprobar una ley consensuada para las elecciones, pero al mismo tiempo este órgano estatal se dedica a obstaculizar irracionalmente una componenda política de largo plazo, como por ejemplo el debate sobre la agricultura transgénica, la situación de la salud pública, la protección del medio ambiente y otros temas neurálgicos[9].

Coyuntura, elecciones generales y antagonismos entre Masistas y Pititas

DMC:   La dualidad de poderes y el contrapeso de las cuestiones relacionadas a las perspectivas que tienen ambas posiciones deben ser tratadas de forma más plural y participativa, ya que en esencia la democracia consistiría en eso, en la discusión y el debate de polaridades contrapuestas que impiden un acercamiento para buscar ejes de acople que permitan generar alternativas entre visiones en apariencia contrarias esto sería un claro avance con relación a lo democrático, dejar de lado posiciones demagógicas y dogmáticas para llevar a la praxis las ideas que se tienen, no con un la finalidad de un horizonte utópico de consenso, sino con la pretensión de elaborar un marco normativo entre ambas posturas que nos orienten a todos a disolver las diferencias que impiden este acercamiento. “La unidad antropológica básica de la humanidad, la comunidad de metas normativas últimas de desarrollo y la similitud de sueños y anhelos y así mismo de prejuicios y aversiones parecen sobreponerse a todas las diferencias y disparidades”[10].
   Vivimos en una sociedad colmada de hábitos de desacatamiento. Estas diferencias deberían de disolverse en el Estado como un ente en el cual se van concentrando las voluntades individuales reflejadas en las ánforas de la participación electoral. En nuestro caso y en la actual coyuntura política esta es la razón del descontento por parte de ambos grupos, ya que el régimen transitorio de Añez carece de legitimidad, la cual le impediría objetivar las decisiones que toma como parte de la voluntad popular.
   La actividad política de las jóvenes generaciones que no desean formar parte de ningún partido político, deben articularse por medio de asambleas populares que les permitan reflejar sus inquietudes y materializar sus propuestas, ya que en nuestro medio todavía no se entiende que al interior de cada partido se producirían oposiciones y luchas de ideas las cuales reflejarían las contradicciones de clase, o de lo viejo y lo nuevo que serían parte de la dialéctica del desarrollo interno de cada grupo político[11].

EJR:   Dentro de la coyuntura se halla la actividad de los intelectuales, quienes también se han polarizado entre los defensores del anterior régimen populista y los caóticos defensores de la democracia liberal. Ante esta situación y los problemas recién mencionados, los intelectuales, tanto de izquierda como de centro y derecha, no han podido presentar alternativas válidas para la reorientación de la política boliviana a largo plazo. Lo que sí se puede observar es que las voces de los intelectuales de todas las tendencias no están claramente articuladas con los deseos y las esperanzas de la ciudadanía, especialmente con las clases de menor poder adquisitivo y menores oportunidades de educación[12]. Los que hablan a nombre de los sujetos subalternos reproducen la misma distancia social tradicional entre los que orientan y los que trabajan, preservando, aunque sea sin querer, las jerarquías sociales diferenciadoras. Se puede, por lo tanto, afirmar que la construcción de un metarrelato politológico que englobase a toda la sociedad sigue siendo una meta incumplida.
   En la actual coyuntura hay que resaltar el rol creciente que juegan los jóvenes a nivel mundial, donde se discuten medidas incluyentes como la rebaja de la edad electoral, la instauración de cuotas para sectores juveniles de órganos representativos y administrativos del Estado y la creación de escuelas, universidades e institutos de formación que correspondan a las necesidades del presente y a la vocación sociopolítica de los jóvenes. Así se evitaría, aunque sea parcialmente, la transformación de la juventud en un mero engranaje de la sociedad y en un factor sin voz propia de la política[13].





[1]   Miranda, Diego, La democracia comunitaria como la puerta a un cambio paradigmático, en: https://dondiegox2020.blogspot.com/2019/12/la-democracia-comunitaria-como-la.html [consultado el 31 de junio 2019].
[2]    Marx, Karl, Manifiesto comunista, traducción Lara Cortez, Editorial Península, Barcelona, 2017.
[3]  Edelberto Torres-Rivas, “América Latina: gobernabilidad y democracia en sociedades en crisis”, en: Nueva Sociedad (Caracas), Nº 128, 1993, pp. 88-101; Antonio Camoux, “La múltiple (in)gobernabilidad: elementos para un análisis conceptual”, en: Revista mexicana de sociología, vol. 62, Nº 4, octubre-diciembre 2000, pp. 159-188.
[4]   Mariano Fazio, Secularización y Cristianismo. Las corrientes culturales contemporáneas, Rosario (Argentina): Ediciones Logos, 2014, pp.103-118.
[5]   Reinhard Friedmann / Sergio Micco / Eduardo Saffirio, Introducción a la politología, Santiago de Chile: Fundación Friedrich Naumann, 1995, p. 2.
[6]    Ibid., p. 3-14.
[7]   Zavaleta, René, Las masas en noviembre, Primera Edición, Editorial Juventud, La Paz Bolivia, 1983.
[8]   Norberto Bobbio, El filósofo y la política, México: FCE, 1996, pp. 208-217.
[9]   [Sin autor], Herramientas de exigibilidad de los derechos económicos, sociales y culturales, La Paz: CBDHDD, 2003.
[10]   Mansilla H. C. F., Herencias culturales y prácticas sociales, Editorial Plural, La Paz 2015.
[11]   Mao, Tse-Tung, Sobre la contradicción, Centro de publicaciones de la Facultad de Humanidades, La Paz 1984.
[12]   Abdón Zárate / Ireneo Uturunco, Historia política de las naciones originarias, El Alto: s.e., 2017, pp. 276-282.
[13]   Véase un temprano testimonio sobre la complejidad de la evolución social del presente, que influye sobre el involucramiento juvenil: Rodrigo Ayala y otros, Conflictos. Una mirada hacia el futuro. La Paz: Fundación Friedrich Ebert / ILDIS, 2009, pp. 265-294; Ministerio de Justicia / Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, Informe Nacional sobre la situación de la juventud en Bolivia, La Paz: s.e. 2014.

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